:( Murio Jorge Guinzburg :(
Jorge Guinzburg
Trayectoria
Trabajó en las famosas revistas Satiricón y Humor.
Publicó
una columna dominical en el diario porteño Clarín titulada Desde el
Diván donde relata y analiza la realidad a partir de su experiencia
personal durante las sesiones de psicoanálisis. En el año 2006 publicó
el libro Sesiones extraordinarias (desde el diván) (ISBN 987-545-349-8)
que reune sus columnas publicadas.
Además, fue guionista, junto a Héctor García Blanco, de la tira cómica Diógenes y el Linyera en el mismo diario.
En
radio, creó más de veinte programas entre los que se encuentran En
ayunas, en conjunto con Carlos Abrevaya, El ventilador y Vitamina G.
Se ha desempeñado en varias agencias de publicidad, actividad que le ha redituado varios premios.
En teatro, creó, dirigió y protagonizó diversas obras.
En
televisión, fue autor, conductor y productor de numerosos ciclos
humorísticos y periodísticos, como por ejemplo La noticia rebelde, Peor
es nada,"Guinzburg & Kids", La Biblia y el calefón y Mañanas
informales, en la pantalla de Canal 13, programa donde el conductor
perdió una apuesta y tuvo que afeitarse el bigote en cámara, después de
30 años llevándolo consigo: Todo comenzó el 23 de marzo del 2007 cuando
Gastón Recondo (columnista deportivo del programa) manifestó estar
cansado de sus kilos de más (96.8kg) entonces decidió ponerse a dieta.
Prometió que el viernes 4 de mayo, día de su cumpleaños, iba a pesar 83
kilos o menos. Jorge, sin creer que Recondo logre su cometido, le dijo:
“Si vos pesás 83 kilos o menos, yo me saco el bigote.” Luego de
corroborar que Recondo había logrado su objetivo, tuvo que cumplir con
lo pactado.
Jorge Guinzburg murió el miércoles 12 de marzo de 2008.
Premios
A
lo largo de su trayectoria, recibió numerosos reconocimientos
nacionales e internacionales, entre ellos, el Premio Konex de Platino
como mejor conductor de la década (1991/2000), el Martín Fierro en
varias oportunidades por la conducción, creación y producción de
distintos ciclos, los Premios Broadcasting, Prensario, Argentores, el
Premio Media de la televisión española, el Clío, la Medalla de Oro en
los festivales de Cannes y Nueva York, y el Premio INTE 2003 en Miami.
* Premios Clarín Espectáculos 2007
o Mejor conductor (por Mañanas informales)
Nominaciones
* Martín Fierro 2006
o Mejor labor en conducción masculina (por Mañanas informales)
Entrevista a Jorge Guinzburg: 'El humor desestructura y desestabiliza'.
A
duras penas, Jorge Guinzburg consigue llegar al final de la entrevista.
Ya bostezó un par de veces, espió el reloj, se reacomodó sobre la
butaca, fue abreviando las respuestas. Y ahora el grabador está
apagado, pero Guinzburg revive mágicamente con una palabra: Vélez.
"Prendélo", pide. Y se despacha con una apología del subcampeonato, su
indignación ante el exitismo argentino, su desprecio hacia los hinchas
de los 18 equipos que quedaron debajo de Vélez y así y todo lo cargan
por haber dejado escapar el Apertura en la última fecha. Recién ahí,
cuando dirige encendidas palabras contra Alberto Fanesi, último técnico
del equipo de Villa Luro, muestra algo de esa energía que contradice su
estatura y lo lleva a desplegar proyectos surtidos cada año.
Porque
Guinzburg se mueve hábilmente por distintos frentes. Esa esquizofrenia,
como la llama él, abarca el periodismo gráfico (entre otros, escribió
en Satiricón, Chaupinela, Viva y ahora tiene una columna en Clarín),
radio (fue libretista y conductor de varios programas), televisión (se
hizo famoso con La noticia rebelde en 1985 y desde entonces estuvo en
la pantalla casi sin pausa) y hasta publicidad (trabajó en diversas
agencias del 77 al 83). Y el teatro: ayer en Carlos Paz estrenó
Terminestor, la revista sucesora de La era del pingüino, que marcó su
debut en el género. "No pensaba actuar —recuerda—, pero me divertía en
las reuniones y se me ocurrían cosas que quería hacer. Una vez que
decidí subirme al escenario, fuimos madurando cosas y cada vez me
divertí más. Realmente la pasé bárbaro. Me gustó la experiencia, a tal
punto que la repito".
- ¿Nunca tuviste prejuicios contra el teatro de revista?
No,
jamás. Es más: me acuerdo de que en la época de Peor es nada algunas
críticas hablaban de "humor revisteril"; era algo dicho en tono
peyorativo, pero a mí me resultaba elogioso, porque no hubo nada más
jugado en un teatro —en términos de bajada de línea, de osadía, de
transgresión— que el teatro de revista. Para los actores cómicos, la
revista era una especie de condecoración. Si pensás de Parravicini para
acá, el humor más jugado políticamente salió de ahí. De hecho, cuando
se intentó hacer humor político en televisión, los primeros que lo
hicieron, Dringue Farías y Tato Bores, se destacaron en revista.
- Los actores siempre dicen que lo que más les gusta es hacer teatro. ¿A vos te pasa lo mismo?
Lo
que más me divierte es el mix. Cada medio te da algo que no te da
ningún otro. La gráfica, posibilidad de reflexión; la televisión,
penetración; la radio, la respuesta inmediata de la gente; supongo que
el cine te debe dar el poder entremezclarte con tu público. El teatro
te muestra la cara del receptor. Sabés si entendieron el chiste, si
falló, si fue desopilante... Es fantástico. Cuando algo no había sido
bien recibido, Verdaguer decía "falló el público". Uno lo miraba con
cara rara y él explicaba: "Yo siempre digo el mismo chiste; si siempre
se ríen y alguna vez no, es que falló el público". Yo no coincido,
porque uno no siempre dice todo igual.
- ¿Cómo superás un bache?
Debería
decirte que jamás me pasó, pero no me atrevo a mentir tanto. Cuentan
que Osvaldo Miranda decía "ahora los hago aplaudir en esto", y en
cualquier frase que eligiera lograba que el público aplaudiera. Hay
actores que tienen la percepción y sensibilidad tan desarrolladas que
lo pueden hacer: calculo que China Zorrilla, el Beto Brandoni, la
Campoy... Yo sé que puedo defender bien un buen chiste, pero no se me
ocurre que no estando seguro de un texto pueda decirlo con convicción.
No sé si soy actor o un conductor haciendo de actor, y no sé si soy
bueno o malo; sé que soy gracioso. Uno de mis hijos adolescentes
siempre dice: "Lo que dijiste no es gracioso, se ríen porque sos vos".
Tal vez algo de razón tiene, porque uno no es gracioso tanto por lo que
dice sino por cómo lo dice.
- ¿Cambiás el tipo de humor según hagas revista u otros productos?
Si
me atengo a las críticas, debo estar haciendo siempre revista porque
siempre hablaron del "humor revisteril de Guinzburg". ¿Qué tiene de
revista? Puede tener lo picaresco, que es algo que me divierte siempre,
desde La Biblia... hasta la revista, pasando por Peor es nada y La
noticia rebelde. Por otro lado, si escribo la columna de Clarín o
Diógenes y el linyera, cambio. Afortunadamente, uno toca más de una
cuerda. Después está mi sello: en televisión todos elogiaban mi
repentización, y en teatro me permito salirme del libreto.
-
¿Tenés un público propio? Mucha gente que te admiraba desde "La noticia
rebelde" dice: "¿qué le pasó a Guinzburg, que está haciendo revista?"
La
gente que vino al teatro se divirtió, salvo quizás algún periodista que
estaba esperando no sé qué. En el 2004 no debe haber habido otro lugar
humorístico donde se haya dicho lo que se dijo a nivel de crítica
política en La era del pingüino. En ese sentido, creo no haber
defraudado a nadie. En cuanto a creatividad y recursos, era Hollywood
al lado de lo que hay. El género te puede molestar o no, pero ¿qué le
pasó a Guinzburg?... No decían eso cuando hacía Peor es nada, porque me
siguen pidiendo que lo vuelva a hacer. ¿Cuál es la diferencia, en
términos de lenguaje? Yo hacía La Biblia y el calefón y algunos me
decían "aflojá, zarpado". Ahora no pasa un día sin que me pregunten si
vuelve.
- Entonces cambia el público.
Si el que lo dice no
vio el espectáculo, es prejuicioso y etiquetador. Si lo pregunta el que
lo vio, por ahí no recuerda qué hago. Puede decirse que tengo distintos
públicos: no era lo mismo el de El ventilador, el de Peor es nada o el
de La Biblia... que el de Ilustres y desconocidos o Capocómicos o
Guinzburg and kids. Uno puede decir ¿Guinzburg es esquizofrénico? Ante
eso no tengo respuesta, porque me gustan cosas muy diferentes.
- Hablabas del humor sexual. ¿Nunca temiste ser chabacano, pasar cierto límite?
Uno
siempre está en la cuerda floja. En el 99, en el segundo programa de La
Biblia y el calefón por Canal 13, una invitada contó que ella cuando
tiene ganas no se aguanta, y que una vez iba a un boliche con el novio,
puso una bolsita en el asiento de atrás del auto y fue de cuerpo ahí.
La anécdota es escatológica; todos los que estaban en el piso se morían
de risa, a mí me divirtió mucho y en la calle al día siguiente todos me
hablaban de eso. Pero me llamaron del canal y me dijeron "aflojá un
poco". Y no lo cuento por criticar al canal, sino para mostrar que algo
te puede causar gracia pero desde lo políticamente correcto no es lo
que tiene que ser. Cuando intentás ampliar los márgenes y dar un paso
adelante, ese paso puede ser en falso. Me he equivocado muchas veces,
pero me lamenté mucho más cuando hice un híbrido que cuando intenté dar
un paso adelante.
- Una vez dijiste que respetás el humor de Groucho Marx hasta el de Jorge Corona...
Lo
respeto y me divierte. A ver: escucho una canción de Arjona y siento
que puedo escribir diez de ésas por noche. Y escucho Pueblo blanco, de
Serrat, y pienso que encerrado en un cuarto toda la vida no se me
ocurriría nunca. Eso pasa con el humor: no es igual Groucho o Woody
Allen que otras cosas que te divierten, pero no son inalcanzables.
- ¿Sos una combinación de Pinti y Corona, por la mezcla de lo político y lo sexual?
No
podría ser un Corona porque tendría pudor. Podríamos decir que no llego
a ser ni Pinti ni Corona, los dos me quedan grandes (risas). En
cualquier disciplina creativa, los moldes son únicos. Y yo tengo el
mío. Toco varias cuerdas y lo vivo como un mérito: puedo escribir un
monólogo político, un sketch de revista o una nota periodística.
Volvemos con la esquizofrenia... El problema es estar orgulloso
(risas). Es el título de la nota: "Estoy orgulloso de mi esquizofrenia".
- Tu mujer (Andrea Stivel) dijo que cuando te desenchufás sos un tipo más melancólico que lo normal.
¿Eso
dijo? Puedo ser algo melancólico, pero no tanto. Con mi terapeuta
coincidimos en que soy un autista expansivo... Hay cómicos que fuera de
cámara son tristes, pero no es mi caso.
- Al ser tan bajito, ¿el humor fue tu arma para sobrevivir en el barrio?
El
humor es un arma que desestructura y desestabiliza. Con las minas, el
humor acerca, pero no excita. En el barrio, lo que me ayudó fue haber
hecho años de artes marciales. Como decía un profesor de taekwondo (no
mío, yo hice sipalki): "Cuídense de los petisos: son más sanguinarios".
Yo tenía un amigo, grandote, que decía que de chico no se peleaba
porque tenía miedo de lastimar. Y yo decía: "Yo me peleaba todos los
días porque necesitaba probar que era tan fuerte como los grandotes".
Pero no me peleo más. Lo cambié por la terapia.
- Igual que en las entrevistas.
En
La noticia rebelde el reportaje era salvaje; hoy no me sentiría bien
haciéndolo, quizás porque a medida que pasa el tiempo uno tiene más
amigos, y hoy hacerle un reportaje como aquél a alguien por el que
siento afecto me haría sentir mal conmigo mismo. Traté de modificar la
contienda por un hecho humorístico de dos; convertir el reportaje en un
hecho humorístico que además informe.
- Hace cinco años decías que estás pensando en retirarte. Mucha gente del medio lo dice, pero nunca lo cumple.
Mi
mujer se ríe, pero lo pienso de verdad. Te lo digo cuando estoy por
empezar cosas que me van a llevar todo el día, pero no será por mucho
tiempo. Quiero escribir cerca del mar. Y no creo que el retiro esté muy
lejos.
“Si apoyás el espectáculo, el Arte y la Cultura. Si te divertiste alguna vez con los programas de radio y TV suyos, ponete un arco iris delante de tu nick para conmemorar la muerte de un genio, Jorge Guinzburg. Pasalo”.

